Descripción
Es un escudo contra el calor: Cuando frenas fuerte, los frenos hierven de calor. Las pastillas comunes se «cocinan» y resbalan sobre el disco (el pedal se pone duro y el carro no frena). El titanato soporta temperaturas altísimas sin perder agarre.
Actúa como un pulidor suave: Las pastillas semimetálicas tienen virutas de metal que van rayando y «comiéndose» el disco de freno. El titanato tiene una textura microscópica que muerde con fuerza pero trata al disco como si fuera una lija finísima de joyero: lo mantiene liso y dura el doble.
Elimina la vibración sonora: Los chirridos al frenar no son otra cosa que una vibración rápida entre la pastilla y el disco. La estructura del titanato absorbe esa frecuencia como una esponja, por eso frena en silencio total.
Polvo limpio: No desprende el clásico tizne negro carbón y metálico que oxida y mancha los aros; su residuo es casi invisible, no abrasivo y se lava solo con agua.
Reúne la potencia de agarre y resistencia al calor de una pastilla de trabajo pesado metálica, pero con el silencio, la suavidad y la limpieza de una pastilla de lujo de cerámica.

















